Lo que parecía un incidente local se convirtió rápidamente en una emergencia que pusó a prueba a todo el sistema de salud del Estado de México.
Fue hasta las primeras horas de la madrugada cuando las autoridades oficializaron la magnitud del siniestro: 81 personas atendidas en distintos hospitales y 10 fallecidas. La titular de la Secretaría de Salud estatal, Celina Castañeda de la Lanza, fue quien dio el primer corte de información y detalló que la red hospitalaria se activó por completo para recibir a los lesionados, muchos de ellos llevados en vehículos particulares y ambulancias desde la zona del evento.
Del total de personas hospitalizadas, 37 fueron canalizadas al IMSS-Bienestar; 33, a unidades privadas, y cuatro al IMSS. Las lesiones que reportaron los servicios de urgencia incluyen traumatismos, policontusiones, traumatismos craneoencefálicos y quemaduras que van de primer a tercer grado. El diagnóstico varió de paciente a paciente: mientras algunos llegaron conscientes y con heridas menores, otros requirieron atención inmediata y manejo especializado.
La respuesta no se hizo esperar. Arturo González Ledesma, coordinador estatal del IMSS-Bienestar, explicó que la atención arrancó prácticamente en el momento de la emergencia y que hubo lesionados con cuadros leves que ya recibieron el alta. Los casos más complejos, dijo, fueron trasladados a hospitales de mayor capacidad en Toluca, donde podían recibir cirugía o cuidados intensivos.
Entre los heridos hay menores de edad, y uno de los casos que másconsternación causó fue el de una niña de cinco años que, según el reporte oficial, sufrió golpes menores y estaba por ser dada de alta. No corrió con la misma suerte otros niños cuyas lesiones eran de consideración y requirieron ser movilizados a nosocomios de alta especialidad en la capital mexiquense.
Conforme pasaron las horas, la cifra de altas comenzó a subir. Al cierre de esta edición, la Secretaría de Salud del Estado de México informó que 54 de los 81 lesionados ya habían salido del hospital. El resto seguía internado, algunos en observación y otros con pronóstico reservado.
En medio del dolor y la incertidumbre, el gobierno estatal salió a marcar una postura clara: no se han instalado centros de acopio ni se han solicitado apoyos económicos a la población. La instrucción de las autoridades es que la atención médica será completamente gratuita y que la red hospitalaria cuenta con medicamentos, material de curación e insumos suficientes para hacer frente a la contingencia. Mientras tanto, en Santa María Canchesdá se esperan los resultados de las investigaciones para determinar qué originó exactamente la explosión, y las familias comienzan a reconstruir una noche que quedará marcada en la memoria de la comunidad.