Durante décadas, una cifra fantasma ha crecido en los balances oficiales, alimentada por un esquema donde los recursos anuales apenas logran cubrir los intereses generados, dejando el capital intacto. Lo que en su momento se calculó como un compromiso financiero con fecha de caducidad a mediados de siglo, hoy enfrenta un muro matemático que cuestiona su propia viabilidad.La presidenta Claudia Sheinbaum anunció una conferencia matutina especial para desmenuzar el origen, la evolución y el costo actual del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa). Un estudio reciente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público concluyó que la deuda derivada del rescate bancario de los años noventa es prácticamente impagable bajo las condiciones vigentes.El mecanismo fue establecido en 1990, durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, como un seguro de depósitos para proteger a los ahorradores. Sin embargo, su dimensión cambió radicalmente tras la crisis cambiaria de 1994, conocida como el error de diciembre. Ante la disparada de tasas de interés y el colapso de la cartera vencida, el gobierno de Ernesto Zedillo utilizó el fondo para absorber las obligaciones de instituciones financieras al borde del colapso.En 1998, el Congreso reconoció como deuda pública directa obligaciones por aproximadamente 552 mil 300 millones de pesos, dando origen posteriormente al Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB). La próxima exposición de Hacienda no solo revisará las cifras actualizadas, sino que también detallará quiénes recibieron apoyos y bajo qué criterios las obligaciones privadas fueron trasladadas al Estado.Sheinbaum vinculó este episodio con las alianzas políticas del periodo neoliberal, señalando la defensa de intereses económicos y privilegios como el origen del problema. El estudio completo, con sus proyecciones y metodología, será presentado por las autoridades hacendarias para explicar por qué esa cuenta pendiente podría no saldarse jamás.