Las festividades patronales en las comunidades del Istmo de Tehuantepec suelen ser espacios de reunión y tradición. Sin embargo, la irrupción de la violencia en estos entornos ha convertido las celebraciones en escenarios de alta vulnerabilidad, donde la presencia de figuras públicas incrementa los riesgos de manera exponencial y desafía los esquemas de protección locales.La noche del martes 8 de septiembre, un ataque armado interrumpió la celebración del Lavado de Ollas en la comunidad de Paso Guayabo, en el municipio de Matías Romero, Oaxaca. Dos sujetos a bordo de una camioneta abrieron fuego directamente contra Amy Navarrete Arriola, excandidata a la presidencia municipal, quien perdió la vida en el lugar junto a su fotógrafo y un tercer hombre que permanece sin identificación oficial.Este hecho ocurre apenas 24 horas después del arranque formal del proceso electoral en la entidad, lo que enciende las alertas sobre la seguridad de los actores políticos en la región. Navarrete Arriola, maestra en Derecho y madre de familia, mantenía una activa participación en la vida pública local y era considerada una posible aspirante para las elecciones de 2026. El antecedente de su esposo, asesinado en 2021, añade una capa de complejidad a las líneas de investigación que maneja la Fiscalía General del Estado de Oaxaca.El gobernador Salomón Jara Cruz ordenó el despliegue inmediato de elementos del Gabinete de Seguridad para reforzar el patrullaje en la zona y garantizar la estabilidad del entorno. Mientras la Vicefiscalía Regional del Istmo de Tehuantepec procesa la escena del crimen y recolecta los casquillos como indicios, la diputada federal Aracely Cruz exigió una investigación exhaustiva con perspectiva de género, subrayando que la democracia no puede escribirse sobre los cuerpos de las mujeres.