Las mesas de negociación comercial en Norteamérica han cambiado su dinámica habitual, abandonando el formato trilateral por estrategias separadas y más discretas. Este giro táctico redefine cómo se discuten los flujos de producción, las reglas de origen y los estándares laborales, colocando a cada nación en una posición de diálogo directo con la potencia del norte. La incertidumbre sobre los términos finales exige una postura firme y unificada para proteger los intereses económicos locales frente a presiones externas.Bajo estas condiciones, la presidenta Claudia Sheinbaum estableció límites claros durante su conferencia matutina del 9 de septiembre. Al detallar el estado de las conversaciones sobre el T-MEC, enfatizó que no se firmará ningún acuerdo que afecte la soberanía nacional. A diferencia de lo esperado, Estados Unidos optó por sentarse por separado con cada socio, derivando en una negociación bilateral entre Washington y Ottawa, mientras México sostiene su propio diálogo directo con la administración estadounidense.La prioridad de la estrategia mexicana se enfoca en resolver un paquete de 54 barreras no arancelarias planteadas originalmente por la contraparte. Sheinbaum confirmó que la mayoría de estos puntos ya están resueltos, aunque reconoció que persisten algunos temas donde se buscan mayores avances conjuntos. A pesar de la preferencia histórica por mantener el acuerdo comercial con los tres países, las conversaciones activas de México se mantienen exclusivamente con Washington, evitando involucrarse en los desencuentros entre Canadá y Estados Unidos.Tras la tensión arancelaria opera la intención estadounidense de repatriar producción industrial a su territorio como parte de su política económica interna. La mandataria contrapuso esta postura con el Plan México, una iniciativa orientada a atraer más inversión y generar empleo directamente en el mercado interno. La condición para aceptar cualquier esquema externo fue contundente y define el rumbo de la política económica del país: que no sea a costa de la producción ni del bienestar del pueblo de México.