El ecosistema digital se ha convertido en un campo de batalla donde la desinformación moldea percepciones con una velocidad que desafía a las instituciones tradicionales. Una simple pregunta en una red social puede desencadenar una tormenta diplomática que pone a prueba los límites de la soberanía.La presidenta Claudia Sheinbaum respondió a la controversia generada por un sondeo no científico difundido por el empresario Simón Levy. La encuesta, retomada por el exadministrador de la DEA Derek Maltz, sugería un supuesto respaldo mayoritario a la entrada de fuerzas especiales estadounidenses para detener a políticos mexicanos.Para contrarrestar esta narrativa, la mandataria presentó cifras que indican lo contrario, con un noventa y uno por ciento de rechazo a cualquier tipo de intervención extranjera. Este intercambio de datos surge en medio de una tensión persistente entre ambas administraciones respecto a los métodos de cooperación en seguridad.Durante la conferencia, se planteó la posibilidad de que estas dinámicas formen parte de estrategias digitales más amplias orientadas a influir en la opinión pública. Sheinbaum aprovechó el momento para subrayar la urgencia de regular la inteligencia artificial y el etiquetado de contenidos generados automáticamente en periodos electorales.Ante la falta de consenso legislativo para imponer restricciones, el gobierno ha optado por ejercer el derecho de réplica desde la tribuna oficial. La administración mantiene su postura de que la soberanía nacional no está a discusión bajo ninguna circunstancia.