El aire en las instituciones electorales suele cargarse de una tensión predecible cuando comienza el conteo regresivo para renovar el poder. Sin embargo, esta ocasión la atmósfera está impregnada de una exigencia inusual que trasciende los protocolos habituales de una sesión solemne.El Instituto Electoral del Estado de México dio el banderazo oficial al proceso 2026-2027, que renovará 125 presidencias municipales y el Congreso local. La consejera presidenta Amalia Pulido Gómez garantizó un ejercicio sólido y transparente, aunque las voces de la oposición alzaron el tono para establecer condiciones innegociables.Representantes del PRI, PAN, Movimiento Ciudadano y otras fuerzas políticas coincidieron en demandar un piso parejo real. Las advertencias se centraron en la necesidad de un mapa de riesgos que contenga la intromisión del crimen organizado, además de exigir que el gobierno mantenga sus manos completamente fuera de la contienda.Las críticas apuntaron directamente a las ventajas acumuladas por ciertos actores y al riesgo de la desinformación como denominador común. Desde el PRD hasta nuevas agrupaciones como Somos MX y PAZ, el mensaje fue unánime respecto a que la fiscalización debe ser estricta y la competencia debe desarrollarse sin censura.Mientras los partidos oficialistas prometieron una campaña de altura, la oposición dejó clara su postura de vigilancia extrema sobre cada movimiento del árbitro electoral. La paz debe ser una causa pública y no un campo de batalla, sentenciaron los representantes al cerrar la sesión.