El equilibrio entre la cooperación internacional y la soberanía nacional requiere marcos legales precisos que delimiten cada acción en territorio propio. Lo que en el pasado generó tensiones diplomáticas, hoy se canaliza a través de protocolos estrictos y autorizaciones legislativas transparentes.El Senado de la República aprobó con 75 votos el ingreso temporal de 139 elementos de la 101ª División Aerotransportada del Ejército de Estados Unidos. Solicitado por la presidenta Claudia Sheinbaum, el permiso se sustenta en el artículo 76 constitucional y permite que el contingente participe en un ejercicio especializado de adiestramiento en el Centro Nacional de Santa Gertrudis, Chihuahua, del 20 al 30 de septiembre.El acuerdo establece que las fuerzas estadounidenses ingresarán con armamento a bordo de una aeronave de su fuerza aérea, pero mantendrán su propia cadena de mando. Las actividades se regirán por principios de respeto a la integridad territorial y colaboración, quedando explícitamente prohibida cualquier subordinación o participación en operativos de seguridad pública o contra el crimen organizado.Esta autorización se enmarca en una serie de ejercicios bilaterales aprobados durante 2026, que han incluido a equipos SEAL y unidades de operaciones especiales en estados como Campeche, Quintana Roo y la Ciudad de México, con objetivos que van desde el adiestramiento anfibio hasta la preparación para la Copa Mundial de la FIFA.El despliegue en Chihuahua contrasta con la controversia de abril pasado, cuando dos agentes de la CIA y dos investigadores estatales fallecieron en un operativo no coordinado contra un laboratorio de drogas en la Sierra Tarahumara. Aquel incidente, que derivó en carpetas de investigación federal, subraya la importancia de los límites que el Senado ha buscado reforzar en esta nueva autorización de adiestramiento.