La tensión en la región Centro de Guerrero escaló este jueves cuando un operativo interinstitucional de seguridad fue bloqueado y repelido por grupos de civiles en los municipios de Quechultenango y Mochitlán. El enfrentamiento dejó un saldo de elementos de seguridad agredidos, incluyendo un teniente coronel que sufrió un machetazo en la mano, además de golpes a un sargento y a un soldado, según confirmó el secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla Trejo.Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, el titular de la SEDENA detalló que los hechos comenzaron alrededor de las 10:00 horas en Quechultenango, cuando una base de operaciones conjunta fue interceptada por unas 60 personas armadas con piedras, palos y machetes, quienes impidieron el acceso a una instalación militar. Posteriormente, otro grupo de aproximadamente 80 pobladores rodeó a los uniformados. Al intentar una columna de refuerzo avanzar desde Mochitlán, fue igualmente cercada, momento en el que se registró la agresión con arma blanca contra el oficial y los golpes al resto del personal. Trevilla Trejo caracterizó los hechos no como una retención formal, sino como un "cerco e impedimento de acceso", y aseguró que las fuerzas armadas actuaron en todo momento con apego a la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza y el respeto a los derechos humanos.Fuentes de seguridad señalaron que el trasfondo de este despliegue era la intervención contra cuerpos de policía municipal de ambas localidades, presuntamente vinculados con grupos del crimen organizado, en particular con la célula de "Los Ardillos". Ante el ingreso de las fuerzas federales, los agresores bloquearon la carretera Mochitlán-Quechultenango con camiones de carga volcados y llegaron a incendiar al menos una patrulla, mientras lanzaban objetos contra los vehículos oficiales. La situación se desescaló cerca de las 11:00 horas, aunque versiones gubernamentales indicaron que fue necesario el despliegue de un convoy de 500 elementos para garantizar la salida segura de 29 integrantes del Ejército y la Guardia Nacional que permanecían acorralados en un gimnasio municipal. Hasta el cierre de esta edición, las autoridades no han proporcionado un saldo definitivo sobre el número total de patrullas dañadas, detenidos o civiles lesionados, más allá de dos reportados con heridas leves. Las investigaciones continúan para determinar la responsabilidad penal de los agresores y sustentar los señalamientos de que la violencia fue instigada por miembros del crimen organizado disfrazados de civiles, con el fin de proteger sus plazas e impedir el avance del Estado de derecho en la zona.