La violencia doméstica vuelve a cobrar víctimas en Oaxaca, exponiendo la gravedad de los ciclos de abuso que a menudo culminan en actos irreparables. En la madrugada del 16 de septiembre, las fuerzas de seguridad estatales detuvieron en flagrancia a un hombre identificado como G.H.T. en el municipio de Santa Cruz Xoxocotlán, tras un brutal ataque contra su pareja y su hija adolescente.De acuerdo con los reportes, el imputado llegó a su domicilio en estado de ebriedad. Al ser reprendido por su pareja respecto al pago de la manutención de sus tres hijas, la situación escaló rápidamente. El agresor golpeó y amenazó a la mujer con un arma de fuego. Cuando su hija de 16 años intentó intervenir para separarlos, también fue agredida. Finalmente, con ambas mujeres acorraladas, el hombre arrojó una sustancia corrosiva contra ellas, provocándoles lesiones. Fue la rápida reacción de los vecinos, quienes alertaron al 911, lo que permitió a los elementos de seguridad llegar al lugar y someter al agresor.La investigación ministerial reveló que este no fue un hecho aislado, sino el punto más álgido de un patrón de violencia que se ha mantenido durante al menos cinco años. Entre 2021 y 2024, las agresiones físicas, psicológicas y las amenazas con armas blancas y de fuego se intensificaron de manera sostenida, especialmente cada vez que la víctima exigía el cumplimiento de las obligaciones alimenticias.Tras su detención, G.H.T. fue puesto a disposición de un juez, quien determinó imponerle la medida cautelar de prisión preventiva justificada. El imputado fue trasladado al penal de Tanivet, en Oaxaca, donde permanecerá recluido a la espera del proceso legal correspondiente.Este caso se suma a una serie de detenciones por violencia familiar registradas en la entidad durante septiembre de 2026. Aunque la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) no ha emitido un comunicado independiente con detalles sobre el estado de salud actual de las víctimas o las medidas de protección adicionales que se les hayan otorgado, la carpeta de investigación continúa su curso, reuniendo las pruebas de un historial de agresiones que la justicia ahora deberá sancionar.