El Gobierno de México anunció la contratación de un nuevo satélite geoestacionario de telecomunicaciones, programada para finales de 2026, con un lanzamiento estimado para el primer trimestre de 2030. José Antonio Peña Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, presentó el proyecto durante la conferencia matutina de este jueves, destacando que la nueva infraestructura tendrá una capacidad superior a 250 Gbps.Esta cifra representa un salto tecnológico significativo frente al sistema actual, basado en el satélite Bicentenario 2, que opera con apenas 6 Gbps y cuya vida útil concluirá en los próximos seis años. Según Jorge Luis Pérez Hernández, coordinador nacional de Infraestructura Digital, esta ampliación es crucial para atender las demandas de comunicación de las instituciones de seguridad nacional, que requieren transmitir grandes volúmenes de voz, datos, imágenes y video con mayor eficiencia.Sin embargo, la utilidad del nuevo satélite no se limitará al ámbito de la seguridad. El gobierno prevé utilizar su capacidad para llevar conectividad a localidades remotas donde el despliegue de fibra óptica es inviable o demasiado costoso. Este esfuerzo se suma a los trabajos actuales de CFE Telecomunicaciones, que ya ha logrado conectar a más de 10 mil telesecundarias y telebachilleratos, así como a más de 5 mil clínicas y centros de salud del IMSS Bienestar. Además, cerca de 37 mil localidades cuentan actualmente con cobertura móvil exclusiva a través de la red pública, siendo la única opción disponible para sus habitantes.Paralelamente al satélite de telecomunicaciones, la estrategia espacial mexicana contempla el desarrollo de cuatro satélites de observación de la Tierra que operarán en baja órbita. Estos equipos estarán destinados a la captación de información geoespacial y destacan por su componente nacional: al menos ocho cargas útiles (instrumentos específicos para toma de imágenes y recolección de datos) serán fabricadas en México. De estas, tres ya están en etapa de prueba; una fue enviada al espacio en colaboración con la Agencia Espacial de Japón (JAXA) y dos más serán lanzadas a la estratósfera con apoyo de instituciones de la India.Peña Merino enfatizó que el objetivo central del proyecto es evitar la dependencia exclusiva de la compra de tecnología extranjera, promoviendo la transferencia tecnológica y la participación activa de especialistas mexicanos en la construcción y operación de la infraestructura espacial del país.