La presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, salieron al paso de las críticas respecto a la propuesta de reforma a la Ley de Propiedad Industrial que se debate actualmente en el Congreso de la Unión. Durante la conferencia matutina, ambos funcionarios defendieron la iniciativa, asegurando que su objetivo central es modernizar la administración pública y proteger la propiedad intelectual sin afectar derechos fundamentales.Sheinbaum fue enfática al aclarar el alcance de las sanciones previstas en la reforma. Subrayó que estas solo se aplicarían si una persona utiliza imágenes oficiales del gobierno con fines comerciales, descartando cualquier intención de censurar la libertad de expresión. "La sanción que se prevé sólo se aplicaría si alguna persona comercializa una imagen oficial de gobierno", explicó la mandataria, dejando claro que el uso de logotipos o símbolos estatales en publicaciones periodísticas, sátiras o parodias no será objeto de penalización.Por su parte, Marcelo Ebrard detalló los beneficios operativos de la modificación legal. El titular de la economía señaló que la reforma busca incrementar la eficiencia en los procesos administrativos, proyectando una reducción de hasta el 35% en los tiempos de trámite. Esta agilización tiene como propósito final incentivar el registro de más patentes en México, fortaleciendo así el ecosistema de innovación y desarrollo tecnológico del país. Además, la medida contempla mecanismos más robustos para combatir el contrabando y la falsificación de productos protegidos por derechos de autor o marcas registradas.Con estas aclaraciones, el Ejecutivo federal busca disipar los temores de sectores que veían en la reforma una posible herramienta para limitar la crítica política o el trabajo informativo, reenfocando el debate hacia la necesidad de actualizar un marco legal que permita a México competir mejor en materia de propiedad intelectual a nivel internacional.