Como una forma de honrar su historia y ayudar a aquellas personas que permanecen en su país natal, Wendy López promueve arte en bordado y crochet hecho por manos salvadoreñas y de otras nacionalidades en los Estados Unidos, con un emprendimiento que la ha llevado a recibir becas y formarse gradualmente como una empresaria latina en el país del norte.
Bajo el lema de “En cada puntada y pincelada hay mucho amor”, Wendy compartió que su camino dentro de este arte inició en las paredes de los albergues de migrantes en Nogales, Sonora, ya que, como muchas personas de otras latitudes, por cuestiones de violencia tuvo que abandonar su país El Salvador, buscando un espacio más seguro para su familia.
Con el tema del bordado, creo que tengo aproximadamente como unos 5 años quizás de haberlo aprendido. Lo aprendí en los albergues en Nogales, estuve primero en San Juan Bosco y luego en Casa de la Misericordia con la hermana Lika. Ahí pues teníamos por medio de la organización que se llama “Artists Beyond Borders”, ellos mandaban los materiales para las personas y pues me volví supervisora en ese momento pues había muchas familias a las que yo les entregaba el material, mencionó Lopéz.
Comentó que estos aproximadamente 3 años en los albergues le abrió la puerta como a muchas otras mujeres de aprender este oficio que en sus ojos y manos se vuelve una forma de expresar esas etapas, algunas de sufrimiento y otras de felicidad por las que ha pasado en su trayecto, por lo que decidió presentarlo y hacerlo crecer en cualquier escenario que se le invite.
Ahí aprendí con todas las otras mujeres. Desde que lo aprendí pues lo seguí haciendo, nunca lo deje de hacer y sigo bordando. Ahora te puedo decir que siento la dicha de poder ayudar a otras mujeres, porque no solamente estoy trabajando yo, sino también lo estoy haciendo con un grupo de bajos recursos de mujeres en El Salvador, a ellos les compro joyería, crochet, también aquí tengo a una niña que ella hace el crochet también, que es de Venezuela, y también le compro parte de su trabajo, manifestó.
Es muy bonito poder ayudar a otras personas y tal vez en el proceso en el que estamos no sea el mejor, pero siempre pues cuando uno tiene ese deseo de poder ayudar a otras personas, de alguna manera te hace sentir bien saber de que eso va como a apaciguar tus pensamientos para que no vivas tan profundo el proceso, porque a veces los procesos son bien difíciles, las situaciones que te pone el país aquí te digo son bien difíciles, porque a veces son injustos te voy a decir, pero para Dios no hay nada imposible y eso yo siempre lo digo, consideró.