A poco más de tres meses de la intensa movilización policiaca y social que sacudió al sector poniente de Nogales, Sonora, el predio de aproximadamente 40 hectáreas ubicado entre los fraccionamientos Pueblitos, Torres y Nuevo Milenio muestra hoy una imagen radicalmente distinta: un vasto terreno baldío, debidamente delimitado y en silencio.
El sitio, que en octubre de 2025 fue escenario de una fuerte polémica por la invasión de más de 400 familias y su posterior desalojo mediante el uso de la fuerza pública, se encuentra actualmente resguardado por un cerco perimetral que define claramente la propiedad privada, e impide nuevos asentamientos irregulares.
Sin embargo, el paisaje aún conserva cicatrices de lo ocurrido, entre la maleza y la tierra removida, todavía son visibles algunos vestigios de la ocupación: pedazos de madera, restos de polines y tarimas que alguna vez formaron parte de las viviendas improvisadas levantadas por las familias que buscaban un patrimonio por la vía ilegal.
Hoy, el terreno permanece vacío, bajo custodia de sus cercos, mientras la comunidad aledaña recupera el tránsito habitual por la zona que, por unas semanas, fue el centro de la atención mediática y social de la ciudad.