A seis décadas de haber egresado de las aulas, Horacio Avendaño Arredondo personifica la resistencia y la vocación de la “época de oro” del magisterio mexicano. Egresado de la generación 1960-1966 de la Escuela Normal Rural “El Quinto”, el docente, jubilado hace 15 años, pero activo socialmente, regresó como invitado especial a la escuela que él mismo fundó hace décadas en esta frontera, para ser testigo del talento de las nuevas generaciones.
Avendaño Arredondo, quien llegó a Nogales, Sonora en 1972, se define a sí mismo ante todo como un “maestro de campo”, una identidad forjada en el sur de Sonora que ha mantenido intacta a lo largo de su carrera.
En la diversidad de los niños hay diferentes perfiles y destrezas que se despiertan con el trabajo escolar, eso es un misterio que representa el futuro de los hijos de México; desarrollar este tipo de actividades es una fortaleza social, señaló, al enfatizar que la responsabilidad de mantener viva la cultura es compartida ineludiblemente entre la escuela y los padres de familia.
Sigo activo, mi fortaleza es ser un investigador, un lector empedernido, soy un engendro de los luchadores, de los maestros rurales de México, con mucho orgullo, afirmó.
Soy un maestro de izquierda nato, luchador social e innovador, a mis compañeros les digo: no sean esclavos de las instituciones educativas que imponen patrones que a veces salen sobrando. Hay que luchar, hay que acabar con la educación secuestrada, sentenció.