El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, las calles de Nogales, Sonora fueron escenario de dos movilizaciones con un mismo trasfondo: la exigencia de justicia y una vida libre de violencia para las mujeres.
Con algunas horas de diferencia, dos contingentes marcharon sobre la avenida Álvaro Obregón hasta llegar al Monumento a la Razón: primero, un grupo conformado principalmente por jóvenes feministas; después, un contingente de madres buscadoras y familiares de personas desaparecidas.
Aunque las motivaciones y perfiles de quienes participaron fueron distintos, ambas marchas compartieron el mismo reclamo: visibilizar la violencia que enfrentan las mujeres en México y la urgencia de respuestas institucionales ante la desaparición y el asesinato de mujeres.
Camila Millán, una de las participantes y organizadoras, explicó que la marcha fue preparada durante meses y buscó generar un espacio seguro de expresión y reflexión.
La marcha de hoy estuvo muy bien organizada; estamos desde el primero de enero casi organizando las gestiones del día de hoy, comentó.
Además de las consignas y los mensajes contra la violencia de género, la movilización incluyó intervenciones artísticas impulsadas por mujeres de la frontera, como parte de un esfuerzo por visibilizar distintas formas de expresión dentro del movimiento feminista.
Para las participantes, el objetivo va más allá de marchar un solo día al año.
Ser feminista no es solamente el 8 de marzo; hacemos actividades todo el año… promovemos arte, círculos de lectura y actividades comunitarias, explicó Camila
Es muy doloroso… es el dolor reflejado de todas las personas y te duele porque no puedes hacer nada y solamente te queda marchar, expresó.
La gente no sabe lo que duele… no entiende el sufrimiento de cada persona, dijo.
Portando fotografías y pancartas con los rostros de sus familiares desaparecidos, las integrantes del colectivo Buscando Corazones realizaron la marcha en memoria de personas que aún no han sido localizadas.
Ramona Guadalupe Ayala Ortiz, coordinadora del colectivo, explicó que esta movilización del 8M la dedican a Amairani Sierras.
Esta marcha la llevamos año con año en memoria de Amairani Sierras… ella desapareció en el trayecto de Nogales a Magdalena y este 14 de marzo cumple cinco años desaparecida y nosotros como colectivo, cada año, los 8 de marzo, hacemos una marcha en memoria de ella, y para ver si alguien, ahora sí que se tienta el corazón, y nos dice, nos da un indicio de dónde está, comentó.
Invitamos a la ciudadanía a que nos acompañe… no necesariamente que tengas un desaparecido, que tengas empatía con las familias, expresó Ayala.
En realidad no hay empatía, ni para marchar, mucho menos para ir a buscar, señaló.
En México, durante 2025 se registraron 721 feminicidios, mientras que en 2024 se contabilizaron 852 casos, de acuerdo con datos oficiales citados por diversos reportes estadísticos.
Además, la violencia contra las mujeres se manifiesta en múltiples formas: lesiones, violencia sexual, desapariciones y violencia familiar. Tan solo en 2025 se reportaron más de 74 mil víctimas de lesiones dolosas contra mujeres, la cifra más alta en una década.
La crisis también se refleja en las desapariciones. En el país existen más de 133 mil personas desaparecidas, muchas de ellas mujeres, lo que ha dado origen al movimiento de madres buscadoras que realizan rastreos en fosas clandestinas ante la falta de resultados institucionales.
Para las jóvenes feministas, el movimiento busca transformar las condiciones de vida de las mujeres en la frontera.
Para las madres buscadoras, cada paso en la avenida es una forma de mantener vivos los nombres y rostros de sus desaparecidos.
Entre consignas, fotografías y testimonios, ambas marchas recordaron que el 8 de marzo no es solo una fecha conmemorativa, sino un llamado persistente a reconocer la violencia estructural que enfrentan las mujeres y la necesidad de respuestas reales desde la sociedad y las instituciones.
Con información de:
Nubia Uriarte / César Barragán