Tras salir de Venezuela y recorrer parte de México, Janet Ojea encontró en la frontera de Nogales un lugar donde reconstruir su vida junto a su familia. Con más de un año viviendo en la ciudad, asegura que la comunidad la ha recibido con solidaridad y apertura.
Nogales me ha recibido con los brazos abiertos, así como yo vivo en Nogales, Nogales vive en mí, expresó durante una entrevista en MAS Noticias en MAS Radio, donde compartió su experiencia migratoria.
A mis hijos les gusta estar acá, ellos no se quieren devolver y pues a todos nos ha resultado bien, gracias a Dios, señaló.
Como parte de estas actividades, Janet participa en un proyecto de emprendimiento de panadería, impulsado a través de talleres y capacitaciones. El grupo ofrece sus productos en distintas parroquias de la ciudad como una forma de generar ingresos y avanzar hacia la autosuficiencia.
Estamos tomando rienda de un emprendimiento de panadería, gracias a los cursos que nos han dado, explicó.
Para Janet, la experiencia migratoria ha estado marcada por la resiliencia y el encuentro con personas solidarias. Aunque su camino comenzó lejos de Sonora, hoy se visualiza construyendo su futuro en esta frontera.
Dicen que el que bebe del agua de Nogales se queda… y la verdad es que me ha gustado mucho, afirmó.