En el marco de una manifestación pacífica a las afueras de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) Unidad 263 y el Centro Regional de Formación Profesional Docente (CRESON), el doctor Alejandro Arrecillas Casas alzó la voz para respaldar las exigencias del alumnado en Nogales, Sonora.
El profesor investigador de tiempo completo se posicionó como el único académico con apoyo abierto hacia el movimiento estudiantil; por esta acción, sus propios compañeros lo grabaron con teléfonos celulares, en un acto interpretado como represalia o intimidación.
Arrecillas Casas, miembro del Sistema Nacional de Investigadores, detalló una serie de abusos severos contra la comunidad universitaria, denunció violencia institucional, psicológica y simbólica por parte de un grupo de docentes y directivos, al señalar que este sector ejerce actos de represión mediante evaluaciones arbitrarias, asignación de faltas injustificadas y escarnio público en la sala de maestros.
Yo apoyo absolutamente estas exigencias, estas peticiones de las y los estudiantes, porque son legítimas, porque son reales, porque hay una situación de violencia institucional que ya es insoportable. En donde muchos docentes y muchas docentes ejercen violencia evaluativa al reprobarlos, al ponerles falta, al mandarlos a NP, dijo. Hay violencia simbólica, siempre piensan que los estudiantes, las estudiantes no tienen derechos por ser jóvenes, hay violencia psicológica, incluso maestros que los agreden en su dignidad como personas, en su dignidad como seres humanos y en sus derechos humanos, agregó.
Hay violencia simbólica, siempre piensan que los estudiantes, las estudiantes no tienen derechos por ser jóvenes, hay violencia psicológica, incluso maestros que los agreden en su dignidad como personas, en su dignidad como seres humanos y en sus derechos humanos, agregó.
El catedrático resaltó el hartazgo de los jóvenes ante los constantes atropellos, al describir a los universitarios como personas responsables y con alta capacidad académica, quienes recientemente obtuvieron el primer lugar en un certamen de teóricos y teorías. Pero que, pese a este nivel de excelencia, sus derechos son pisoteados por un grupo de poder que controla la universidad, por lo que se sumó a la exigencia a las autoridades para brindar soluciones reales ante las graves injusticias que merman el desarrollo educativo en la frontera.