El mediodía del pasado sábado 8 de agosto, la comunidad se vio consternada por un lamentable suceso ocurrido en el puente del periférico Colosio en Nogales, Sonora, donde un hombre de 35 años, identificado como Carlos, perdió la vida. Este doloroso acontecimiento no solo deja un vacío en una familia local, sino que pone de manifiesto la urgente necesidad de combatir la discriminación y atender la salud mental en la sociedad.
De acuerdo con la información oficial, el llamado al número de emergencias 911 se registró a las 12:40 horas, al alertar sobre un hombre que aparentemente se había precipitado desde el puente hacia la avenida Tecnológico.
Al lugar acudieron con prontitud paramédicos de la Comisión Nacional de Emergencias, quienes, tras una revisión inmediata, lamentablemente diagnosticaron que la persona ya no contaba con signos vitales.
Al seguir los protocolos de emergencia, elementos de la Policía Municipal y la Unidad Municipal de Protección Civil procedieron a acordonar la zona para resguardar la escena. Posteriormente, el caso quedó a cargo de los peritos de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE), quienes realizaron los procedimientos de ley correspondientes y el levantamiento del cuerpo.
El origen de esta tristeza estaba arraigado en la falta de empatía social, la familia relató que Carlos padecía ataques de epilepsia, condición médica que lo obligaba a tomar medicamento controlado. Tristemente, esta situación se convirtió en una barrera que le impedía conseguir empleo, haciéndolo sentir discriminado, rechazado y marginado por el entorno laboral.
Un detalle conmovedor fue aportado por una testigo que transitaba por el lugar de los hechos, quien narró que, momentos antes del trágico desenlace, observó a Carlos sentado en la banqueta, concentrado al escribir en una libreta.
Su familia compartió que su historia debe servir como un llamado de atención para construir una comunidad más inclusiva, donde las condiciones médicas no sean motivo de discriminación, sino de apoyo mutuo.