Las precipitaciones pluviales de la madrugada de este martes en la ciudad causaron un colapso de tierra de grandes proporciones en la infraestructura de la Escuela Secundaria General número 2 “Profesor Luis Basurto Guzmán”, cuyo incidente dejó a su paso múltiples daños materiales en viviendas, vehículos particulares y taller mecánico de la zona por la calle 5 de Febrero en Nogales, Sonora.
El flujo descontrolado de lodo, rocas y escombros taponó la vialidad principal, cuya obstrucción desvió las aguas broncas directamente hacia las propiedades adyacentes. Según los residentes, el problema tiene raíces en una obra inconclusa que hace aproximadamente seis años, se rellenó el cauce natural del arroyo a espaldas de la Secundaria General Número 2 con el propósito de construir una cancha deportiva, un proyecto que jamás se concretó y que hoy representa un grave riesgo de protección civil.
Vecinos y comerciantes de la avenida resienten la furia de la naturaleza y la falta de planeación urbana, luego que las corrientes de agua arrastraron todo a su paso hasta invadir los predios. Angélica Osorio, vecina del sector, relató que con las lluvias fuertes la tierra cede invariablemente, al explicar que la solución requiere retirar la tierra acumulada en el cauce original para evitar futuras catástrofes u obras más sólidas de contención.
Hace seis años pasó lo mismo, yo reporté el problema de anoche, pero me dijeron que no podían venir a menos que hubiera daños adentro de mi casa, nadie vino a revisar en la noche ni en la madrugada, dijo.
Por su parte, el sector comercial también reporta estragos severos, Félix Salazar, propietario de un taller especializado en aire acondicionado y mofles, registró pérdidas considerables en su equipo de trabajo, incluido un compresor vital para sus labores diarias.
Queremos ver cómo se puede solucionar este problema porque cada vez que llueve nos afecta, dijo, al enfrentar ahora la ardua limpieza de su local y la revisión minuciosa de los vehículos de sus clientes para descartar daños mecánicos adicionales provocados por el lodo, una responsabilidad económica y moral que asume su negocio.