Luego de 15 años de labor ininterrumpida en el sector de la industria, Marcos Alonso Valenzuela decidió tomar una pausa y un año sabático le permitió reflexionar sobre su futuro y, al buscar un nuevo horizonte laboral, fusionó sus dos grandes pasiones: la bicicleta y la gastronomía local.
Su negocio móvil consiste en la venta de burritos caseros, en alianza con una compañera experta en desayunos, preparan delicias matutinas para los habitantes de Nogales. El menú del día inaugural incluyó combinaciones clásicas: carne con chile, chorizo con papas y huevo con tocino. El ciclista adaptó su compañera de aventuras a transporte personal con una hielera en la parte trasera y una bolsa térmica al frente para llevar los alimentos calientes por la ciudad.
Así como lo ven acondicioné mi bicicleta, y, no puedo dejar de pedalear, así que fue lo primero que se me ocurrió, mezclar lo que es el amor por la bicicleta y el amor por la gastronomía y un nuevo emprendimiento que es lo que estamos tratando de hacer ahorita, dijo.
Como ciclista urbano y asiduo usuario de las calles en la zona urbana, nota una falta de cultura vial hacia quienes transitan en dos ruedas, aunque admite un progreso en el respeto de los automovilistas durante los últimos años debido al crecimiento de la comunidad ciclista.
Ahorita estamos ofreciendo tres tipos de burritos cada día, hoy empezamos con carne con chile, chorizo con papas y huevo con tocino y ya mañana depende de lo que diga la patrona, ya le mete a lo mejor un huevo con jamón o lo que mayormente diga la gente, pero ahorita los estamos vendiendo individuales; es mi primer día, aquí andamos, sostuvo.