La respuesta de los equipos de bomberos y la policía fue inmediata. En cuestión de minutos, la llama quedó bajo control, aunque el daño ya era irreversible. Los primeros informes indican que al menos 23 personas perdieron la vida en el incendio, entre ellas siete menores.
El número de heridos también es alarmante. Se confirma que 12 personas sufrieron lesiones de diversa gravedad; siete fueron trasladadas al Hospital del ISSSTE, una a la Clínica 14 del IMSS, dos a la Clínica del Noroeste y otras dos al Hospital de Especialidades del Estado.
La magnitud del siniestro obligó a los comercios vecinos a cerrar sus puertas, mientras la Coordinación de Protección Civil de Sonora instaba a la población a evitar el área y a facilitar el acceso a los equipos de rescate.
Las autoridades locales explicaron que se trata de un accidente, no de un acto violento. La Secretaría de Seguridad Pública confirmó que no hubo indicios de atentado.
El gobernador Alfonso Durazo, a través de sus redes sociales, transmitió sus más profundas condolencias a las familias afectadas y aseguró que el gobierno del estado brindará apoyo integral a las víctimas.
Mientras tanto, se han iniciado los peritajes necesarios para determinar las causas exactas del incendio. Los resultados de la investigación estarán disponibles en las próximas semanas, con la expectativa de esclarecer los hechos sin especulaciones prematuras.