Bravos de Atlanta: Un comienzo catastrófico 0-7

Y este año, la situación del equipo ha generado más que intriga, ha generado preocupación.
La realidad es dura: los Bravos acumulan un récord de 0-7, su peor comienzo desde 2016. Esto representa un verdadero golpe para un equipo acostumbrado a la victoria, a las postemporadas y a los títulos de división. El manager, Brian Snitker, un rostro familiar en las victorias bravas, se enfrenta ahora a un reto monumental. Su equipo, el único en las mayores sin victoria, lucha contra una adversidad que se ha intensificado con la reciente suspensión de Jurickson Profar, por 80 juegos, por uso de sustancias prohibidas y la lesión del lanzador Reynaldo López, quien se encuentra en la lista de lesionados por una inflamación en el hombro.
“No le desearía esto a nadie, honestamente, ya sabes, en un entorno competitivo”, confesó un visiblemente afectado Snitker a la prensa. “Y lo que estamos pasando es difícil. Muy difícil.” La frustración es palpable, no solo para el manager, sino para toda la organización y, por supuesto, para la afición.
La gira por San Diego y Los Ángeles fue un completo desastre, con barridas y derrotas consecutivas. La ofensiva ha sido el talón de Aquiles: apenas nueve carreras anotadas en los primeros seis juegos. Aunque el miércoles lograron una ventaja temprana de 5-0 contra los Angelinos, la incapacidad para capitalizar oportunidades, como llenar las bases sin outs en la sexta entrada, terminó por costarle el juego, culminando con el jonrón de Shohei Ohtani en la novena que selló la derrota. Un final agridulce que dejó a los Bravos con una profunda sensación de frustración.
Los números no mienten: un promedio de bateo de .151, el peor de las mayores, y solo 14 carreras anotadas en siete juegos (apenas dos por partido). Snitker ha intentado diferentes estrategias, incluyendo cambios en la alineación, dando descanso a jugadores clave como Michael Harris II y Jarred Kelenic, e incluyendo a Stuart Fairchild, recién llegado en un cambio con Cincinnati. Sin embargo, la falta de bateo persiste, con figuras como Matt Olson, Austin Riley y Harris bateando por debajo de .200. Incluso Marcell Ozuna, quien lidera las mayores en bases por bolas (13), está siendo evitado por los lanzadores rivales.
La situación es compleja. Un equipo acostumbrado a pelear por el campeonato se encuentra en una situación inesperada y, hasta ahora, insostenible. El camino hacia la recuperación parece largo y lleno de obstáculos, pero la temporada es larga y todavía hay mucho béisbol por jugar.