Muere Michael Hurley, leyenda del folk independiente, a los 83 años

Nacido en Bucks County, Pensilvania, Michael Hurley no siguió un camino convencional. Su infancia, marcada por los traslados de su familia – gracias al trabajo de su padre como productor de musicales – lo llevó por Florida y California, antes de regresar a Pensilvania. Desde joven, absorbió la música: R&B, blues y rock and roll, lo que sembró la semilla de su singular estilo. “Si no conoces la forma correcta, lo haces a tu manera. A veces, eso te da una mejor canción,” declaró Hurley al New York Times en 2021, una frase que resume perfectamente su filosofía artística.
Su trayectoria estuvo llena de momentos inesperados. A los 22 años, grabó su álbum debut, First Songs (1964), bajo el sello Smithsonian Folkways. Sin embargo, la paternidad y las responsabilidades familiares lo llevaron a realizar una gran variedad de trabajos: desde jardinero hasta obrero en una fábrica de galletas, pasando por cuidador de hospital, experiencias que más tarde narró con detalle a un periodista.
En 1971, llegó Armchair Boogie, su debut en un sello importante, un disco que incluía temas emblemáticos como "Be Kind to Me" y "Sweedeedee". La revista Rolling Stone describió a Hurley como “un genio o un loco, o ambas cosas”.
Su participación en el álbum Have Moicy, junto a los Holy Modal Rounders, se convirtió en una obra de culto, alabada por el crítico Robert Christgau por “renovar el concepto de la música folk americana”.
A pesar de su retirada parcial de la industria musical, Hurley nunca dejó de crear. Fundó su propio sello, Bellemeade Phonics, y siguió publicando su música hasta que sellos independientes se interesaron en su obra. En el noroeste del Pacífico, se convirtió en una figura clave para una nueva generación de cantautores.
Will Oldham, uno de los artistas influenciados por Hurley, resumía el impacto del músico con la frase: “¿Qué haría Michael Hurley?”.
La noticia de su fallecimiento a los 83 años, tras una serie de presentaciones en el festival Big Ears en Knoxville, Oregon, deja un vacío en el panorama musical. Su legado, sin embargo, permanece vivo en su música, un testimonio de la autenticidad y la búsqueda incansable de la propia voz artística.