Esta vez, la actriz y activista eligió un vestido negro de Alberta Ferretti que, aunque minimalista al frente, escondía un detalle audaz: un escote en forma de lágrima que dejaba al descubierto su espalda tatuada.
Más allá de la elegancia del diseño, lo que realmente capturó miradas fueron los tatuajes que la acompañan desde hace años. "Cada uno cuenta una historia", comentó una fuente cercana al equipo de Jolie. Entre los más significativos:
- Una oración budista en honor a su hijo Maddox.
- Un tigre de Bengala, símbolo de su conexión con Camboya.
- Los cuatro elementos y los continentes, reflejando su visión global.
Lo interesante es cómo equilibra sofisticación y rebeldía. Mientras el vestido de Roma era pura elegancia, los tatuajes añadían ese toque personal que la define. Incluso la frase "Conoce tus derechos", inspirada en The Clash, parece dialogar con su rol como embajadora de la ONU.
Detrás de cada elección de vestuario, Jolie teje un mensaje. Esta vez, el negro solemne contrastaba con la vitalidad de sus tatuajes, recordando que incluso en eventos de gala, lleva consigo sus historias, luchas y pasiones. Sin decir una palabra, su espalda habla por ella.
