De acuerdo con el Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica (Conave), se ha emitido una alerta por el aumento de casos de tos ferina en el país. Hasta el 1 de marzo de 2025, se han confirmado 288 casos positivos.
Pero, ¿qué es exactamente la tos ferina? Se trata de una infección respiratoria aguda y altamente contagiosa, causada por la bacteria Bordetella pertussis. Afecta a personas de todas las edades, aunque es particularmente peligrosa para los bebés menores de 12 meses, pudiendo provocar incluso la muerte. "En los bebés puede provocar discapacidad permanente e incluso la muerte," advierte el Gobierno de México.
El contagio ocurre a través del contacto con las secreciones respiratorias de una persona infectada. La enfermedad se manifiesta inicialmente con síntomas similares a un resfriado común: secreción nasal, fiebre leve y tos ocasional. Sin embargo, esto empeora rápidamente. La tos se vuelve más intensa, llegando a causar dificultad para respirar con un silbido característico después de cada ataque. Estos ataques, frecuentemente nocturnos, dificultan la alimentación y pueden durar hasta 10 semanas.
La sintomatología se divide en tres fases:
Las entidades más afectadas son Nuevo León (34 casos), seguida de Chihuahua (24 casos) y el Estado de México (23 casos). Otras entidades con un número considerable de casos son Jalisco y Aguascalientes. La Ciudad de México reporta 9 casos.
La prevención se basa principalmente en la vacunación. La vacuna pentavalente acelular protege contra difteria, tétanos, tos ferina, poliomielitis e influenza tipo B. Se aplican cuatro dosis en los primeros años de vida, y hay refuerzos posteriores con la vacuna DPT.
El tratamiento suele incluir antibióticos, y en casos severos, administración de líquidos intravenosos, debido al riesgo de que la respiración se detenga durante los ataques de tos. Los bebés son el grupo de mayor riesgo de complicaciones.