Desaparición y muerte de militar en río de Culiacán

Poco antes de las 2 de la tarde, se reportó la desaparición de un militar en las aguas del río que atraviesa la sindicatura de Jesús María. La información inicial era escasa y confusa, pero lo que sí se sabía era que la situación era crítica. Los compañeros del militar, según los primeros reportes, habían intentado rescatarlo sin éxito, generando una carrera contrarreloj para encontrarle.
La respuesta inmediata fue clave. Ante la gravedad del hecho, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) solicitó de inmediato la ayuda del Cuerpo de Bomberos de Culiacán. El comandante Efraín Araujo, respondiendo al llamado de emergencia, movilizó a un equipo especializado. Tres elementos fueron trasladados rápidamente en helicóptero hasta la zona de la Novena Zona Militar en Jesús María, demostrando una eficiente coordinación entre las fuerzas armadas y los servicios de rescate.
"Se requirieron más elementos para agilizar la búsqueda", recuerda un bombero involucrado en la operación de rescate. La llegada de refuerzos del Cuerpo de Buceo y Rescate fue crucial. Tres bomberos adicionales se unieron al operativo, sumando sus esfuerzos a la búsqueda incesante. El equipo realizó un barrido sistemático del cauce del río, trabajando con precisión y determinación bajo la presión del tiempo y la creciente preocupación por la vida del militar desaparecido.
Después de casi cinco horas de intensa búsqueda, el cuerpo del militar fue localizado sin vida. Si bien la identidad y el rango del infortunado aún no se han revelado públicamente, la tragedia ha dejado una profunda huella en la comunidad y en las filas del ejército. La Fiscalía General del Estado ya ha sido notificada para llevar a cabo las diligencias correspondientes, iniciando así el proceso legal para esclarecer los hechos. El río, testigo mudo del suceso, conserva el secreto de los detalles que solo la investigación podrá revelar.