"Cuando estás en un partido con mucha tensión, intentas no pensar en ello", confesó Sinner después del encuentro. Y vaya que lo logró. A pesar de la manga blanca y las tiras de cinta visibles en su brazo derecho —recordatorios físicos de su caída ante Dimitrov—, su servicio fue un arma letal: 27 de 29 puntos ganados en el primer set y un total de 50 de 56 con el primer saque durante todo el partido.
Detalles que marcaron la diferencia:
Lo más revelador vino después. Sinner, actual número uno del ranking ATP, despejó dudas sobre su condición física: "No hay mejor escenario para jugar al tenis, y creo que lo demostré hoy". Sus palabras resonaron tanto como su desempeño: seis victorias consecutivas en sets corridos, incluyendo el Abierto de Australia y ahora, su segunda semifinal en Wimbledon.