No era cualquier jugador: se trataba de Mariano Rivera, el cerrador legendario cuyo nombre sigue resonando en las gradas de Nueva York.
"Fue un día divertido hasta que nos enteramos de lo de Mariano. Se lesionó el tendón de Aquiles", confesó Roger Clemens, otro miembro del Salón de la Fama, a la periodista Suzyn Waldman. La escena dejó a todos paralizados. Rivera, de 55 años, acababa de conectar un sencillo ante su excompañero Andy Pettitte y corría con facilidad, como en sus mejores tiempos. Pero al perseguir un elevado, su cuerpo respondió de la peor manera.
Detalles clave de la lesión:
Derek Jeter, capitán de aquella dinastía, envió un mensaje en video durante el homenaje. Clemens, por su parte, asistió por primera vez al evento. Pero todo quedó en segundo plano. La imagen de Rivera cayendo en el outfield, lejos de los montículos que dominó por dos décadas, será difícil de olvidar.