Homicidio en el Bronx: ADN resuelve crimen de adolescente
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El 23 de agosto, Kemari Sanders, un adolescente que manejaba su ciclomotor cerca de una guardería en Bryant Ave, recibió un disparo que le atravesó el cuello. El joven permaneció seis semanas luchando por su vida en el Hospital St. Barnabas, antes de fallecer el 4 de octubre. Su madre, Selina Cox, una mujer desconsolada y con nueve hijos, expresó su dolor con una desgarradora frase: “Mató a mi bebé. Necesita estar muerto [y] yo lo mataría”.
La investigación, inicialmente sin pistas claras, dio un giro inesperado gracias a la tecnología y a la perseverancia policial. Las autoridades lograron obtener una imagen de vigilancia de un hombre que abandonaba apresuradamente la escena del crimen. Este hombre, identificado como Kenhy Sarrias Buelvas, un inmigrante colombiano de 37 años, fue visto deshaciéndose de una prenda de vestir en un lavadero. La policía recuperó la sudadera y realizó un análisis de ADN.
El resultado del análisis fue sorprendente: el ADN coincidía con una muestra tomada a Sarrias Buelvas en Laredo, Texas, el 23 de diciembre de 2023, cuando cruzó la frontera de manera ilegal. Aunque fue detenido en ese momento por las autoridades federales, fue posteriormente liberado. Tras la difusión de su imagen en carteles por todo el vecindario, un informante facilitó su ubicación, y Sarrias Buelvas fue detenido el miércoles pasado. Se le acusa de homicidio y posesión criminal de un arma.
Según las fuentes policiales, Sarrias Buelvas habría confundido a Sanders y a su amigo con posibles ladrones, dado que los jóvenes estaban dando vueltas en la cuadra. Esta interpretación errónea, según las autoridades, llevó al trágico desenlace. La investigación continúa y se espera que los detalles del caso se esclarezcan durante el proceso judicial. El cuerpo de Sanders fue trasladado a Carolina del Norte para su sepultura, dejando atrás una familia destrozada por una pérdida inexplicable.
La información recabada indica que Sarrias Buelvas residía en Washington Heights, en el Alto Manhattan, y que no contaba con antecedentes penales. La sudadera recuperada en el lavadero fue una pieza clave para la resolución del caso, evidenciando la importancia de la evidencia forense en la investigación criminal. El proceso legal ha comenzado, y se espera que la justicia determine la responsabilidad en este lamentable hecho.