Joven cuadrapléjica solicita eutanasia en Colombia
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Se trata de una situación que nos invita a reflexionar sobre la complejidad de la vida, la muerte y el derecho a decidir. El caso se centra en Erika Yanira Morales, una joven de 20 años proveniente de Pasto. Su vida cambió radicalmente hace tres años, cuando a sus 17, sufrió una brutal agresión afuera de un bar. Dos mujeres la atacaron a botellazos en la cabeza, dejándola cuadrapléjica y postrada en una cama.
Desde entonces, Erika ha dependido completamente del cuidado de su madre, quien se encarga de todos los gastos y atenciones. Sin embargo, la situación física y emocional de Erika se ha deteriorado significativamente. Su sufrimiento la ha llevado a tomar una decisión extrema: solicitar la eutanasia al gobierno colombiano.
Su solicitud inicial fue rechazada bajo el argumento de que la petición la presentó su madre, y no Erika directamente. Ante esta negativa, Erika, con la ayuda de su hermana, redactó una conmovedora carta pública donde explica sus razones. En ella, expresa su desesperación con estas palabras: "Es muy difícil para mí y para mi familia, ya que prácticamente vivo por la ventilación mecánica. Eso me parece injusto porque para mí no es vida. Es solo una vida artificial. La verdad, estoy cansada de depender de todos, y lo más duro es que estoy consciente y me doy cuenta de absolutamente todo".
Erika sufre de constantes úlceras por presión y solo puede comunicarse a través de un abecedario, según relata su hermana a El Tiempo. Su psicóloga la apoya en su decisión, un detalle que añade más peso a su dramática situación. En su carta, Erika apela a la compasión y la piedad de las autoridades, expresando su sentir con la frase: "Si literalmente estoy muerta en vida".
El caso de Erika Yanira Morales plantea un debate complejo sobre el derecho a una muerte digna y la necesidad de políticas públicas que aborden estas situaciones con sensibilidad y respeto.