"Resulta fundamentalmente inhumano", denuncia Sirine Shebaya, directora del National Immigration Project. "El sistema está diseñado para crear las condiciones más crueles posibles". Los documentos detallan:
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) niega irregularidades: "Todos los traslados cumplen protocolos estrictos", afirma Tricia McLaughlin, vocera oficial. Sin embargo, los manifiestos muestran que:
Mientras, GlobalX —que factura $120 millones anuales con el contrato del ICE— no respondió a solicitudes de comentarios. Sus aviones, antes usados por equipos deportivos, hoy operan como "taxis de la deportación", según registros internos.