Los hechos ocurrieron en el condado de Cochise, Arizona, donde agentes de la Patrulla Fronteriza detectaron a un individuo cruzando ilegalmente desde territorio mexicano. Lo que parecía un caso más de migración irregular se complicó cuando el sujeto ingresó a un Toyota Prius cuyos ocupantes intentaron huir al ser interceptados.
Al revisar el vehículo, los oficiales encontraron:
Los implicados, identificados como ciudadanos estadounidenses, ahora enfrentan cargos federales por: