Según reportes policiales, el 22 de junio, vecinos de la zona de la calle 7 y Dobbins en Phoenix, Arizona alertaron sobre detonaciones. Al llegar, los oficiales encontraron un escenario desgarrador:
Autoridades no han revelado el posible móvil del ataque, aunque fuentes cercanas al caso sugieren que existían "tensiones familiares previas". La madre sobreviviente se recupera de sus heridas mientras la comunidad intenta comprender cómo una celebración familiar derivó en esta tragedia.