Francona regresa a las Grandes Ligas con los Rojos de Cincinnati
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. esa era la vida de Terry Francona durante su año sabático. Un cambio radical comparado con el ajetreo del béisbol profesional, un ritmo que dejó huella.
El nombre de Terry Francona, un peso pesado en las Grandes Ligas, resonó de nuevo en las noticias tras su alejamiento del banquillo de Cleveland luego de 11 temporadas. A sus casi 66 años (cumple en abril), este tres veces Mánager del Año y bicampeón de la Serie Mundial, decidió regresar al diamante.
Su año lejos del juego no fue solo descanso. Francona necesitó cirugías de hombro y por una doble hernia, secuelas de años de intensa presión. “Tuve un buen año, amigo. Necesitaba estar alejado del juego,” admitió. “Físicamente, estaba tan desgastado que empieza a volverse mental, y te desgasta,” agregó, explicando la necesidad de esta pausa obligada entre 2020 y 2021 por complicaciones de salud.
Ahora, con los Rojos de Cincinnati, Francona inicia una nueva etapa. Su experiencia, con 1,950 victorias en 23 temporadas con Filadelfia, Boston y Cleveland, lo convierten en un activo invaluable para un equipo que busca romper una sequía de playoffs que se extiende desde 2020 (exceptuando la temporada acortada por la pandemia). Solo Bruce Bochy, con 2,171 victorias, supera su marca entre los mánagers activos.
Su historial es impresionante: lideró a Boston a la victoria en la Serie Mundial de 2004 y 2007, poniendo fin a una sequía de 86 años para los Medias Rojas. En Cleveland, llevó a un equipo con 94 derrotas a los playoffs en su primera temporada (2013), logrando seis apariciones en postemporada, incluyendo la Serie Mundial de 2016.
Las reacciones de sus colegas en la MLB son unánimes. Kevin Cash, mánager de Tampa Bay y ex jugador de Boston bajo Francona, lo describe como una figura fundamental del deporte. “El béisbol es mejor con él,” afirmó. Mientras que Rocco Baldelli, mánager de Minnesota y ex jugador de Boston, destaca su “personalidad mágica”, su capacidad para inspirar y formar lazos fuertes con sus jugadores.
Francona, quien jugó para los Rojos en 1987 bajo las órdenes de Pete Rose, firmó un contrato de tres años con opción para un cuarto, reemplazando al cesado David Bell. Su regreso a Cincinnati, una ciudad que conoce bien y a la cual considera su “hogar”, se basa en una promesa: “Si venía, iba a darlo todo. Esa es la única forma en que sé hacerlo,” declaró, dejando claro su compromiso absoluto.
La cercanía con el complejo de entrenamiento de primavera de los Guardianes y el estadio compartido en Arizona, facilita su adaptación. Su retorno no es solo una vuelta al juego; es una reafirmación de su pasión por el béisbol, un compromiso a darlo todo, hasta que, en sus palabras, "apague su motor y colapse".