Néstor Cortés: De la debacle a la victoria magistral

En el centro de la escena, Néstor Cortés, el lanzador cubano que recientemente protagonizó un debut para el olvido con los Cerveceros de Milwaukee. Cinco noches después de su accidentada presentación —donde, según se recuerda, permitió jonrones en sus primeros tres lanzamientos contra los Yankees, su ex equipo, en una derrota abrumadora 20-9— se reivindicó de manera excepcional.
Su actuación contra los Rojos de Cincinnati fue un ejemplo de resiliencia y precisión. Cortés (1-1) dominó a la ofensiva rival, "tolerando apenas un hit durante seis entradas," logrando una victoria crucial por 1-0 para los Cerveceros. Su efectividad fue asombrosa: seis ponches y solo dos bases por bolas. El único inatrapable que se le escapó fue un doble de José Treviño en la tercera entrada.
Pero la historia no termina ahí. La derrota de Cincinnati no fue una simple derrota; se trata de una estadística históricamente significativa. Según Sportradar, "los Rojos son el primer equipo en perder tres duelos consecutivos 1-0 desde los Filis de Filadelfia en mayo de 1960." Una racha tan inusual que solo se ha repetido en seis ocasiones en toda la historia de las Grandes Ligas, cuatro de ellas entre 1908 y 1917.
Mientras Cortés brillaba en la lomita, Nick Lodolo (1-1) hizo lo propio por los Rojos, permitiendo una carrera sucia y cuatro hits en seis episodios y dos tercios. El juego se definió por pequeños detalles, por la precisión milimétrica de los lanzamientos y la falta de oportunidad en la ofensiva.
Algunos datos relevantes del encuentro incluyen: el salvamento de Joel Payamps para los Cerveceros, su primer salvamento en la temporada; y las actuaciones a la ofensiva de jugadores como Jackson Chourio (4-1 con una anotada para Milwaukee) y Elly de la Cruz (4-0 para Cincinnati). Un partido que, más allá de los resultados, dejó una marca imborrable en los anales del beisbol.
La noche dejó un sabor a victoria agridulce para los Cerveceros, contrastando la amarga experiencia de su lanzador con la satisfacción de un juego bien ejecutado, y una derrota históricamente inusual para los Rojos.