Kardashian y Wilkinson en polémica por residuos tóxicos en California
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En medio de esta situación, Kourtney Kardashian y Kendra Wilkinson, se han visto envueltas en una polémica luego de participar en una protesta en el basurero de Calabasas. La manifestación, realizada el pasado jueves, reunió a vecinos preocupados por la propuesta de depositar residuos tóxicos de los incendios de Palisades en el vertedero, ubicado a aproximadamente 4.8 millas de la ciudad. Una imagen compartida por Wilkinson, posteriormente modificada, mostraba un cartel que sugería el traslado de los desechos a Kettleman Hills y Buttonwillow, zonas de menor poder adquisitivo.
Esta acción generó fuertes críticas en redes sociales. “Desechar los residuos tóxicos en Kettleman Hills solo significa que los pobres se encargarán del problema,” comentó un usuario. Otros expresaron su indignación ante la aparente indiferencia de las celebridades hacia las comunidades con menores recursos. “¡Su Calabasas no es más importante que Buttonwillow y Kettleman!”, escribió otro internauta.
La controversia se intensifica al recordar que Kourtney Kardashian fue señalada en 2022 por ser una de las mayores consumidoras de agua en su lujoso vecindario durante la sequía en California. Este hecho alimenta las acusaciones de hipocresía ambiental. “Algunos solo se preocupan por el medio ambiente cuando les afecta directamente”, señaló un crítico.
Durante la protesta, Kourtney ofreció declaraciones a medios locales: “Solo queremos asegurarnos de que no venga aquí, que vaya a un lugar donde no haya gente”, declaró. Su petición al gobernador Gavin Newsom fue clara: “Proteja Calabasas, por favor.”
Más allá de la polémica, la situación subraya la problemática de la gestión de residuos tóxicos tras desastres naturales, y la necesidad de soluciones justas y equitativas que no desplacen el problema a comunidades vulnerables. Los incendios de Los Ángeles, que causaron pérdidas económicas estimadas en $250 mil millones, dejaron una secuela ambiental significativa, afectando zonas como Pacific Palisades, Malibu, Pasadena y Altadena. La presencia de instalaciones de residuos peligrosos en Kettleman Hills y Buttonwillow, junto con la cercanía del vertedero de Calabasas a una escuela primaria, agrava las preocupaciones sobre la salud pública.
La protesta, con letreros como "¡Nuestros niños antes que la contaminación!" y "Calabasas no es un cenicero", refleja la determinación de los residentes de Calabasas por proteger su entorno, pero también resalta la complejidad del problema y la necesidad de una solución a nivel estatal que considere la equidad y la justicia ambiental.