Caída histórica en Wall Street: aranceles de Trump impactan fuertemente

El anuncio del plan de aranceles del Presidente Donald Trump fue el detonante. No se trataba de simples ajustes, sino de una estrategia mucho más amplia y agresiva de lo que los inversionistas habían anticipado. Las cifras fueron contundentes: futuros del S&P 500 cayeron un 3.3%, los del Nasdaq 100 más del 4%, y los del Dow Jones se desplomaron casi 900 puntos (aproximadamente un 2%). Esto, después de un pésimo trimestre para los índices, agravando la situación.
"Este paquete de aranceles es 'peor que el peor escenario' que temía Wall Street," escribió Dan Ives, analista de Wedbush Securities, en una nota emitida el mismo miércoles. Sus palabras reflejaban el sentir generalizado. Las consecuencias para las grandes compañías estadounidenses con fuerte presencia global fueron inmediatas y severas.
El golpe fue especialmente duro para gigantes tecnológicos y del comercio minorista: Apple perdió casi un 6%, Amazon un 4.3% y Walmart un 7%. Nike, con el 50% de su producción de calzado en Vietnam en 2024, sufrió una caída cercana al 7% en las operaciones posteriores al cierre. Las tiendas de artículos económicos, grandes importadoras, tampoco se salvaron: Five Below cayó un 13.5% y Dollar Tree más del 11%.
El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, en declaraciones a Bloomberg Television, dijo que ha "aprendido a no fijarse en lo que ocurre en los mercados después del cierre." Agregó que el Nasdaq tiene un "problema 'mag7', no un problema MAGA," refiriéndose a las siete grandes empresas tecnológicas a menudo llamadas "magnificent 7".
La industria automotriz también sintió el impacto. Si bien General Motors y Ford cayeron menos del 1%, Stellantis, dueña de Jeep, tuvo una baja cercana al 2%, debido a su mayor presencia manufacturera en Europa. Goldman Sachs estimó que el precio de un automóvil extranjero podría aumentar hasta $15,000 con estos aranceles, mientras que un vehículo ensamblado en Estados Unidos podría sufrir un alza de hasta $8,000.
La jornada dejó claro que la incertidumbre económica no es un juego, sino una realidad palpable con consecuencias directas y significativas para empresas y consumidores. La magnitud de estas medidas y su impacto a largo plazo todavía están por verse.