Muere Val Kilmer a los 65 años: Un legado en la pantalla grande

La noticia del fallecimiento de Val Kilmer, a los 65 años, conmocionó a Hollywood. Su hija, Mercedes Kilmer, confirmó la triste noticia al The New York Times, revelando que la causa de muerte fue una neumonía, que se complicó por preexistentes problemas de salud. Entre ellos, un cáncer de garganta diagnosticado en 2014, del cual, si bien se recuperó, dejó secuelas importantes en su salud.
Más allá de su destacada carrera cinematográfica, la vida de Kilmer estuvo llena de matices. Nacido en Los Ángeles en 1959, su camino hacia la actuación comenzó a los 17 años, cuando fue admitido en la prestigiosa Juilliard School, una hazaña para un joven de su edad. Su formación en teatro fue sólida, con participaciones en obras icónicas como Hamlet, antes de su incursión en la gran pantalla.
Su debut en el cine fue en Top Secret (1984), pero fue Top Gun (1986), junto a Tom Cruise, la catapulta que lo llevó a la fama internacional. Su vida personal estuvo marcada por su matrimonio con la actriz Joanne Whalley, con quien tuvo dos hijos, Mercedes y Jack. Incluso, llegó a considerar una carrera política, contemplando la posibilidad de postularse como gobernador de Nuevo México.
Kilmer, un actor con una personalidad compleja y fascinante, dejó su huella en una variedad de papeles inolvidables. Su interpretación de Batman en "Batman Forever" se sumó a la lista de roles memorables.
Entre sus papeles más destacados, además de los ya mencionados, se encuentran:
En 2012, en una entrevista con The Hollywood Reporter, Kilmer explicó su alejamiento de Hollywood: “No me arrepiento de nada… una vez que te conviertes en una estrella, siempre lo eres, pero tengo otros intereses, principalmente pasar tiempo con mis hijos”. Una frase que resume la complejidad y el profundo amor familiar de este actor excepcional.
La neumonía, una infección pulmonar que puede ser causada por bacterias, virus u otros agentes, fue finalmente la causa de su fallecimiento. Según la Mayo Clinic, factores como fumar, EPOC, cirrosis hepática o un sistema inmunológico debilitado aumentan el riesgo de desarrollar esta enfermedad.