Rescate Dramático en la Frontera: Mujeres Perdidas en Niebla

Un escenario que se tornó aún más intenso por la presencia de dos mujeres, perdidas y heridas, en un lugar inhóspito. El reporte oficial llegó a oídos de las autoridades estadounidenses en la medianoche del viernes 28 de marzo de 2025. Una llamada desde México alertaba sobre la situación crítica de dos mujeres de origen mexicano que, tras un intento fallido de cruzar la frontera de manera irregular, se encontraban varadas en un cañón remoto, a unas seis millas al este del puerto de entrada de Otay Mesa. Se encontraban en un área montañosa, entre Tijuana y el Condado de San Diego, un terreno accidentado y peligroso.
La Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), en coordinación con autoridades mexicanas, activó de inmediato un operativo de rescate. El desafío era inmenso: la densa nubosidad impedía el acceso aéreo, y las mujeres, con lesiones en los tobillos que les impedían caminar, además de la falta de comida y agua, se encontraban en una situación desesperada. Una de ellas, según los reportes, estaba embarazada, lo que agravaba la urgencia de la situación.
El Equipo de Búsqueda, Trauma y Rescate de la Patrulla Fronteriza (BORSTAR) llegó al lugar y, ante la imposibilidad de un rescate inmediato, improvisó un campamento para proteger a las mujeres de las inclemencias del tiempo. “Pasamos la noche con ellas, asegurándonos de que estuvieran lo más seguras posible”, declaró un miembro del equipo, manteniendo el anonimato. La espera fue larga y angustiante, una prueba de resistencia tanto para las víctimas como para los rescatistas.
Con el amanecer del sábado, las condiciones climáticas mejoraron lo suficiente como para permitir el uso de un helicóptero del Departamento del Sheriff de San Diego. El rescate se llevó a cabo sin mayores contratiempos, trasladando a las mujeres a un lugar seguro para recibir atención médica. Posteriormente, luego de las evaluaciones médicas y los procesos legales correspondientes, fueron deportadas a México.
El cañón, testigo mudo del drama, volvió a la quietud, dejando tras de sí la huella de una odisea de supervivencia en un entorno hostil. La niebla, que había ocultado el peligro, se disipó, dejando al descubierto la fragilidad humana ante la inmensidad de la naturaleza y las complejidades de la migración.