Caos aéreo en Texas: Miles afectados por tormentas

Las autoridades meteorológicas habían emitido alertas sobre la posibilidad de tormentas severas, con “potencial de granizo y ráfagas de viento de hasta 60 mph,” a lo largo de jueves, viernes y sábado. Sin embargo, la intensidad y el alcance del impacto sobre el sector aéreo superaron las previsiones iniciales.
El Aeropuerto Internacional DFW, uno de los más transitados de Estados Unidos, fue el epicentro de la disrupción. A las 5:30 am del jueves, las demoras ya eran evidentes. Las cifras finales resultaron alarmantes: 129 cancelaciones y 54 retrasos en el Aeropuerto Internacional DFW. La situación no fue mejor en el Aeropuerto Dallas Love Field, que registró 23 cancelaciones y 39 retrasos.
Los retrasos, con un promedio de 15 minutos en el DFW, representaron un desafío para la puntualidad de las conexiones internacionales y nacionales. La magnitud del problema obligó a las aerolíneas a reestructurar sus itinerarios, generando un efecto dominó que se extendió a lo largo de la semana.
Más allá de los números, la experiencia para los pasajeros fue de incertidumbre y frustración. Las redes sociales se inundaron con reportes de viajeros varados, buscando opciones alternativas o esperando pacientemente novedades sobre sus vuelos. Las aerolíneas, por su parte, implementaron planes de contingencia, pero el volumen de vuelos afectados dificultó la gestión eficiente de la crisis.
La rápida evolución de las tormentas dificultó las previsiones meteorológicas precisas, añadiendo una capa de complejidad al problema. Las autoridades aeroportuarias trabajaron en estrecha colaboración con las compañías aéreas para minimizar las consecuencias, pero la situación dejó al descubierto la vulnerabilidad del sistema ante eventos climáticos de esta naturaleza.