Mark Carney, Primer Ministro de Canadá, responde a Trump con aranceles recíprocos

El epicentro de la situación reside en la respuesta canadiense a las recientes medidas arancelarias impuestas por la administración estadounidense bajo el liderazgo de Donald Trump. Estas medidas, anunciadas a principios de abril de 2025, impactaron directamente al sector automotriz canadiense, generando una ola de reacciones a nivel internacional.
Mark Carney, Primer Ministro de Canadá, no se quedó de brazos cruzados. Su respuesta fue contundente: la imposición de un arancel recíproco del 25% sobre el sector automotriz estadounidense. Esta medida, según Carney, está diseñada para "causar el máximo impacto en Estados Unidos y el mínimo en Canadá".
Pero la situación no se limita a simples aranceles. El impacto es tangible y profundo. Stellantis NV, por ejemplo, anunció el cierre temporal de su planta en Windsor, Ontario, afectando a miles de trabajadores. Se estima que más de 100,000 empleos en la industria automotriz de ambos países podrían verse perjudicados, un golpe significativo para una industria clave para ambos países.
Carney enfatizó la gravedad de la situación, afirmando que “la antigua relación de continuada profundización de la integración con Estados Unidos se ha acabado”. Además, reveló la creación de un "fondo de respuesta estratégica" de 2.000 millones de dólares canadienses para mitigar el impacto en la industria canadiense. Sus conversaciones con líderes mundiales, como el Canciller alemán Olaf Scholz, resaltan la preocupación internacional ante esta escalada.
Más allá del sector automotriz, las medidas arancelarias estadounidenses afectaron una amplia gama de productos, incluyendo jugo de naranja, mantequilla de maní, café, y muchos más, por un valor total de 30 mil millones de dólares canadienses. A pesar de que Canadá quedó exento de los aranceles recíprocos anunciados por Estados Unidos, la situación económica se perfila como una prueba significativa para ambas naciones y para el equilibrio comercial global.