Tragedia en Gaza: más de 1,200 muertos y miles de niños afectados

La cifra es escalofriante: más de 1,200 muertos se cuentan desde el reinicio de la ofensiva israelí, según reportes de organismos internacionales. Pero detrás de esas estadísticas, hay historias individuales que merecen ser escuchadas. Historias de niños, cuyos sueños se desvanecen bajo el fuego cruzado.
Según UNICEF, la situación es crítica. Desde la ruptura del alto el fuego el 18 de marzo, 322 niños palestinos han muerto y 609 han resultado heridos. La agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA) comparte la gravedad de la situación, denunciando que “al menos 100 niños mueren o resultan heridos cada día en Gaza desde que se reanudaron los ataques,” según declaraciones de su jefe, Philippe Lazzarini, a través de X.
Lazzarini recalca la atrocidad de estas acciones: “nada justifica el asesinato de niños”. Su llamado a la conciencia colectiva es contundente: “Esto es una mancha en nuestra humanidad común”. Su preocupación va más allá de las cifras; se centra en el robo de la infancia a una generación entera.
El panorama se extiende más allá de las víctimas inmediatas. Un millón de niños gazatíes viven bajo el constante temor de los bombardeos y el bloqueo que impide la entrada de ayuda esencial. La magnitud del conflicto se refleja en las cifras generales: en año y medio de guerra, más de 15 mil niños han muerto, más de 34 mil han resultado heridos y casi un millón han sido desplazados. El conflicto entre Israel y Hamás, iniciado el 7 de octubre de 2023, ha tenido consecuencias devastadoras para la población infantil de Gaza.
La descripción de Gaza como “una tierra prohibida” para los niños palestinos, pronunciada por Lazzarini, encapsula la desesperación de una población sometida a una violencia incesante. La urgencia de un alto el fuego que permita a los niños recuperar su derecho a la infancia es imperativa.