"No soy un dictador. Soy un hombre con gran sentido común", declaró Trump antes de firmar cuatro órdenes ejecutivas. Sus palabras llegaron minutos después de que comparara a Chicago con un "campo de muerte", pese a que estadísticas oficiales ubican a otras ciudades con índices delictivos más altos.
El conflicto se agudiza con líderes demócratas:
Las últimas horas dejaron un detalle revelador: al mencionar que "algunos sugieren que necesitamos un dictador", Trump rápidamente aclaró su rechazo a ese modelo. Sin embargo, la frase quedó flotando en un ambiente donde cada palabra es escrutada como nunca antes.