Los manifestantes, en su mayoría jóvenes que se identifican como "Generación Z", se congregaron frente al edificio del parlamento con pancartas que decían "ya basta" e "alto a la corrupción". La situación escaló rápidamente cuando algunos intentaron ingresar a zonas restringidas, lo que provocó una violenta respuesta de las autoridades.
Prithvi Subba, ministro de Comunicaciones, justificó el uso de fuerza policial —que incluyó cañones de agua, porras y balas de goma— argumentando la necesidad de mantener el orden. Sin embargo, testigos describieron escenas caóticas: "El gas lacrimógeno llegó hasta el hospital, dificultando la atención médica", relató Ranjana Nepal, funcionaria de un centro médico.
Detalles clave del conflicto:
- 17 fallecidos en Katmandú y 2 en Itahari, según reportes policiales.
- Toque de queda implementado en áreas estratégicas tras los disturbios.
- Renuncia del ministro del Interior, Ramesh Lekhak, por "razones morales".
Mientras la ONU exige una investigación imparcial sobre el uso desproporcionado de la fuerza, el gobierno insiste en que busca regular —no prohibir— las redes sociales. Hasta ahora, solo dos plataformas han sido reactivadas tras registrarse ante el ministerio correspondiente.
En las últimas horas, imágenes difundidas muestran a jóvenes lanzando objetos contra policías antidisturbios, mientras otros intentan saltar muros parlamentarios. La tensión persiste, y con ella, las preguntas sobre el futuro de un país donde la voz de una generación choca contra estructuras de poder cada vez más cuestionadas.
