El detonante fue la amenaza de deportaciones masivas desde Estados Unidos durante el inicio del segundo mandato de Donald Trump. "Preparamos centros de atención con comida, asistencia médica y hasta tarjetas de prepago para transporte", reveló un funcionario de la Secretaría de Relaciones Exteriores bajo condición de anonimato.
Pero la realidad terminó siendo muy distinta a los pronósticos:
Mientras tanto, en la frontera sur de Texas, residentes reportan confusión por nuevos letreros de zona militar restringida. Sandra Sánchez verificó que las señales, apenas visibles, han limitado el acceso a áreas tradicionales de pesca y senderismo sin una campaña de información clara.
Los programas de asistencia jurídica para migrantes indocumentados ahora incluyen talleres sobre derechos constitucionales y un número de emergencia disponible las 24 horas. "Muchos no saben que pueden impugnar una orden de deportación", explicó la cónsul Elena Martínez en Dallas.
El contraste entre los preparativos iniciales y la realidad actual deja preguntas sobre el manejo de crisis migratorias binacionales. Las carpas permanecen en pie, pero ahora albergan módulos de regularización para centroamericanos.