Steve Ballmer: De Stanford a Microsoft, la historia inédita

El protagonista de esta historia es Steve Ballmer, la segunda figura en liderar Microsoft. Su relato, rico en detalles, comienza en 1980, cuando un llamado de Bill Gates interrumpió su vida como estudiante de MBA en Stanford. "Bill dijo: 'Necesitamos a alguien en el área de negocios… sería genial tenerte aquí'", recuerda Ballmer, describiendo la invitación como una "obvia insinuación".
La decisión de dejar Stanford no estuvo exenta de desafíos. Los primeros meses en Microsoft fueron, según sus propias palabras, "difíciles". Una discusión con Gates sobre la necesidad de contratar más personal casi lo lleva a regresar a la escuela: "Steve, no te pedí que dejaras la escuela para llevar a la quiebra a la empresa", le dijo Gates.
Una cena con Gates y su padre fue clave para su decisión final. Allí, Bill Gates le expuso su visión: "Steve, no lo entiendes. Vamos a poner una computadora en cada escritorio y en cada hogar". Una frase que se convirtió en el lema de la compañía.
Ballmer destaca su habilidad numérica, motivada por experiencias en su infancia donde sentía que fracasaba en matemáticas. "Para mí, las matemáticas describen imágenes, no solo conjuntos de números", afirma. Esta capacidad para "ver la imagen completa" fue fundamental en su toma de decisiones empresariales.
Su etapa como CEO (2000-2014) estuvo marcada por un crecimiento exponencial de la compañía, aunque no sin retos. La competencia con software gratuito, como Linux y OpenOffice, representó un desafío significativo. "¡¿Cómo le ganas a algo gratis?!", reflexiona Ballmer.
La resiliencia y una mezcla de "confianza irracional y realismo" fueron claves para su éxito, según Ballmer. "Tienes que tener confianza irracional de que todo va a estar bien, pero también ser realista sobre la situación actual", explica. Un ejemplo de esta filosofía fue la incursión de Microsoft en el mercado empresarial, una apuesta que finalmente dio sus frutos.
La decisión sobre su sucesor, Satya Nadella, fue una apuesta a largo plazo. Ballmer destaca la capacidad de Nadella para aprender y crecer, destacando su diverso recorrido profesional dentro de la empresa. "Le dimos experiencias diversas... y construyó nuevas habilidades en el camino".
Finalmente, Ballmer revela su decisión de conservar sus acciones de Microsoft, mostrando su confianza en la empresa y en su gente. "Creía en la gente, en lo que podíamos hacer, en la misión. Tenía mucha lealtad", concluye.