Sean Stewart: De la fama a la rehabilitación, la lucha del hijo de Rod Stewart
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Habíamos quedado para desayunar; yo, para entrevistarlo sobre su nueva línea de ropa, y él, aparentemente, listo para compartir su historia.
Sean, hijo del legendario Sir Rod Stewart, se mostraba a sus 44 años como un hombre con una gran carga. A pesar del apoyo de su famoso padre en su emprendimiento – una línea de ropa llamada "Dirty Weekend" – era evidente una lucha interna, una batalla que se vislumbraba entre risas y anécdotas.
Con orgullo, ese día me contó sobre sus tres años de sobriedad tras una dura lucha contra el alcoholismo. Recordaba con humor las historias de su padre, “mi padre subía al escenario y luego me enseñaba a destruir habitaciones de hotel metiendo gallinas”, confesó con una sonrisa. Otras anécdotas revelaban una infancia marcada por el éxito desbordante de su padre y sus excentricidades: “las chicas se quitaban la parte de arriba y tiraban sus sostenes al escenario. Era increíble. Pensaba, ‘Mi papá es el tipo más genial del mundo’”.
Sin embargo, la imagen idílica se rompía al conocer la noticia de su reciente ingreso a la clínica de rehabilitación Cliffside Malibu, un centro de lujo con un costo mensual de $80,000 dólares. Una fuente cercana confirmó: “Sean está en rehabilitación por adicciones. Tiene un largo historial de abuso de sustancias y decidió buscar ayuda cuando vio que estaba cayendo nuevamente. Hubo una intervención familiar porque estaban preocupados. Todos pueden ver cuando Sean está sobrio y cuando no.”
Este hecho conmociona a su padre, Sir Rod Stewart, de 80 años, y a su madre, Alana. Sean, el tercer hijo mayor de los ocho hijos del cantante, siempre ha demostrado un profundo amor por su padre. En nuestra conversación, me confió: “Quiero casarme y tener hijos ahora. Lo más exitoso del mundo sería ser el mejor padre, y eso lo aprendí de mi papá. Él es el tipo más genial del mundo.”
A pesar de la fortuna de £200 millones de su padre, Sean confesó una melancolía oculta tras sus bromas. Habló del bullying escolar: “Me llamaban ‘Estúpido Stewart’”. Esta experiencia, junto con otros episodios problemáticos, incluyendo un arresto en el aeropuerto y un incidente en un bar que terminó en una condena de 90 días de prisión, revelaban una historia de autodestrucción. Su pasado, marcado por TOC y una profunda herida, contrastaba con su deseo de convertir sus problemas en historias de éxito.
Sean, en su lucha, encontró apoyo en su familia, a la que describe como “la familia Brady en ácido”. El camino hacia la recuperación es largo, pero el apoyo incondicional de su familia, especialmente de su padre, será crucial en esta nueva etapa.