Reign Disick desmiente rumores: Justin Bieber NO es su padre

En un directo de Instagram, algo aparentemente trivial se convirtió en noticia de primera plana. El protagonista inesperado: Reign Disick, el hijo de Kourtney Kardashian y Scott Disick. Una pregunta inocente de un usuario en la transmisión del novio de Alabama Barker, Scooter Jackson, desató una avalancha de comentarios y puso en jaque una vieja teoría conspirativa.
La pregunta, directa y sin tapujos, cuestionaba la paternidad de Reign. La respuesta del pequeño, de tan solo 10 años, fue aún más contundente: “No, no lo es. Bro, te lo juro, Justin Bieber no es mi papá. Scotty... Scotty... Scotty es mi papá”, afirmó con una espontaneidad que conmovió a muchos. Añadió, con la inocencia propia de su edad: “No sé cuántos años tenía mi mamá, pero creo que Justin Bieber tenía 16 cuando yo nací. No creo que mi mamá hiciera eso”.
Aunque Reign cometió un pequeño error de cálculo –Justin Bieber tenía 20 años cuando él nació–, su declaración desmiente años de especulaciones. La separación de Kourtney y Scott en julio de 2015, cuando Reign tenía menos de un año (nació el 14 de diciembre de 2014), coincidió con rumores de un acercamiento entre Kourtney y el cantante canadiense. Varias publicaciones, incluyendo Us Weekly, reportaron avistamientos de la pareja en exclusivos restaurantes como The Nice Guy en Hollywood, y eventos como Halloween Horror Nights en Universal Studios.
Incluso se llegó a especular que Justin visitaba frecuentemente la casa de Kourtney "para ver a sus hijos", quienes, según algunas versiones, disfrutaban de su compañía. Sin embargo, otras fuentes, como People, apuntaron a que para Justin, la relación era más bien un "gran impulso para su ego". La diferencia de edad y las etapas vitales de ambos, Kourtney como madre consolidada y Justin en un momento de cambio personal, añadían una capa de complejidad a la historia. El reencuentro en 2017, durante una misa en Los Ángeles, solo avivó las llamas de la especulación.
La declaración de Reign, con toda su simpleza infantil, ofrece una perspectiva inesperada y, al menos por ahora, cierra un capítulo de las interminables conjeturas que suelen rodear a la familia Kardashian-Jenner. La simpleza de la verdad, a veces, resulta ser la más sorprendente.