Renée Zellweger: De Bridget Jones a la serenidad a sus 55 años

Y para una estrella de Hollywood, esto puede ser tan profundo como para cambiar la trayectoria de una carrera brillante.
Renée Zellweger, la actriz que inmortalizó a Bridget Jones, ha concedido una entrevista a Women's Weekly, donde a sus 55 años, reflexiona sobre su trayectoria. Su nombre está indisolublemente ligado a éxitos como Jerry Maguire (1996) y la saga de Bridget Jones, logros que la llevaron a la cima del mundo del espectáculo a finales de los noventa y principios de los 2000. Un período que, según sus propias palabras, la llevó a una vida itinerante: “Tenía muchos lugares diferentes para vivir, pero ningún hogar”.
El éxito, sin embargo, no estuvo exento de sombras. La intensa fama la llevó a un retiro temporal de la vida pública alrededor de 2010. Una decisión que explicó con estas palabras: “Estaba harta del sonido de mi propia voz. Cuando estaba trabajando, pensaba: ‘Dios mío, escúchate. ¿Estás triste de nuevo, Renée?’”. Este período de introspección le permitió dedicarse a la escritura musical, el estudio del derecho internacional y, sobre todo, a reconectarse consigo misma y con sus seres queridos.
Una pérdida significativa, la de su amiga Nanci Ryder (quien padecía ELA y falleció en 2020), marcó un punto de inflexión. Fue un catalizador que, paradójicamente, la devolvió a la luz pública, pero con una perspectiva renovada. Este cambio coincidió con una nueva etapa sentimental junto al presentador británico Ant Anstead.
Su actual relación, junto a la calma que encontró en el sur de California, contrasta con las relaciones pasadas con figuras como George Clooney y Bradley Cooper. Ahora, rodeada de una familia más amplia, Zellweger expresa una profunda gratitud por la estabilidad: “Me siento más feliz simplemente con ropa andrajosa con los perros, recorriendo el campo”.
El regreso a la pantalla grande como Bridget Jones, en Bridget Jones: Loco por el chico, refleja su propia transformación. El personaje, imperfecto y decidido a encontrar su camino, parece un espejo de su propia evolución. La película aborda la viudez, un tema que resuena profundamente con su propia visión sobre el dolor: “El dolor redefine quién eres, es como si tus células cambiaran”, afirmó.
La actriz, ahora, con la perspectiva del tiempo, se siente liberada de las expectativas externas: “Hay libertad en crecer y liberarse de ciertas cosas sobre las que podrías haberte examinado a ti mismo porque reconoces que no es necesario”. Su historia es un testimonio del proceso de autodescubrimiento, un continuo aprendizaje de las experiencias, tanto las alegrías como los dolores.
Más allá de Bridget Jones, el legado de Renée Zellweger reside en su constante reinvención, en su búsqueda incesante de la paz interior, una búsqueda que la ha llevado a un lugar de mayor serenidad y plenitud.