Fue en plena pandemia cuando "me di cuenta de que no era la mamá que ellos necesitaban", reveló la estrella en una entrevista reciente. Sus gemelos, Max y Emme, entonces de apenas 10 años, le plantaron cara con una crudeza que solo los niños pueden permitirse: "No estás aquí como las otras mamás". La frase, aparentemente simple, le resonó como un eco persistente.
Hoy, a sus 17 años, la dinámica es distinta. Se les ve juntos en estrenos de Broadway, cenas en Nueva York o simplemente compartiendo un sofá. Marc Anthony, por su parte, mantiene un perfil bajo pero contundente cuando habla de ellos: "Lo que ellos digan", declaró hace unos meses, dejando claro que los gemelos marcan el ritmo.
Entre los cuatro divorcios de Anthony y los altibajos sentimentales de JLo, hay una constante: Max y Emme como testigos involuntarios del precio de la fama. Pero también como los únicos capaces de decirle a una diva multimillonaria que, a veces, lo único que vale la pena es quedarse en casa.